lunes, 11 de julio de 2011

Y presentamos VERRUM









Bajo la inmensidad de la cúpula de la Real Fábrica, donde uno se siente como en el salón de embajadores de la Alhambra pero con mucha más luz, pudimos ofrecer a un nutrido grupo de amigos y curiosos la edición de Verrum. A pesar de las críticas del profesor Ángel Herrerín a la falta de sexo entre las páginas de Verrum (¡Qué falta de imaginación! Que no lo escriba no quiere decir que no lo haya) y sus cariñosas chanzas al autor, la gran aventura que recorre las páginas de Verrum sumerge al autor en una búsqueda pues, al fin y al cabo, de eso se trata la vida. De buscar. Buscamos desde que nacemos. Al principio, tan solo una teta a la que agarrarnos. Después nuestra identidad, nuestro futuro. Nuestro fin. Y al fin podemos decir que encontramos lo que buscamos y buscamos lo que hemos de encontrar.



Siguiendo los pasos de Jacques-Louis Nègre por el maravilloso Real Sitio de San Ildefonso en gestación seguimos porque desconocemos lo que en realidad nos mueve. Vale la pena perseguir al Oscuro Veneciano por las calles de La Granja. Y por Venecia. También por Escocia y por Stirling.



Gracias a que Herminio Gas cree en la búsqueda que hemos conseguido ver Verrum en papel. Esperemos que mucha gente lo haga. Vale la pena. Seguro que Seamus O'Cullichan estaría encantado. Murron, por descontado. No tanto Curtis Campbell.



Yo, desde luego, lo estoy. Un poco de mi alma inmortal quedó prendada en ellos. Que vivan muchos años y aviven el fuego de la imaginación de muchos. Tantos como lo merezcan.



Un hombre se me acercó mientras firmaba y me agradeció que escribiera sobre La Granja y su belleza porque "se lo merece". Otro me dijo que se había emocionado por que la novela estaba dedicada a mi madre y a mi querida suegra.



Aunque sólo sea por eso.

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