lunes, 11 de abril de 2011

PERSONAJES PARA ENTENDER UNA GUERRA

El próximo viernes, tendremos al periodista y escritor, José Andrés Rojo, hablando sobre su abuelo el General Vicente Rojo, uno de los más finos estrategas de la Guerra Civil Española. Espero que podáis asistir. Se trata, una vez más, de una oportunidad única de comprender la actuación del ejército republicano a través de las vivencias de uno de sus protagonistas más destacados.

domingo, 3 de abril de 2011

El dilema del cordero, Garzón y el Maestro Santos Juliá

Llegó la camarera sonriente, bloc de notas en ristre, y nos leyó de carrerilla las recomendaciones para tan sonado día: pato con puré de manzana, bacalao en salsa de puerros, entrecot y ternera asada en su jugo. El Maestro Santos Juliá arqueó levemente las cejas y me miró fijamente por encima de sus gafas. -¡Ah! Pero... ¿no vamos a comer cordero? Tierra trágame, pensé, clavando los ojos en mi admirado Ángel Herrerín. Sentí la misma zozobra en su mirada. Haber llegado hasta allí, sentados junto a uno de los más grandes historiadores vivos y un maldito asado no iba a derrotar. El silencio espeso, denso como el puré de manzana que guardaba el flanco de mi pato, se hizo insostenible. Menos mal que Pancho, nuestro querido amigo del Hotel Roma, minimizó los daños. El cordero hay que encargarlo. De haberlo sabido, habría asado seis al menos. Santos con media sonrisa se encomendó no muy convencido al entrecot. La cazuelilla con judiones serenó el ambiente. Las explicaciones de la carestía del blanco manjar serrano dadas por Carmen Melero serenaron nuestros ánimos. Hasta que Olga tomó la palabra. Tenaz y admirable en su perseverancia, como siempre, entró en la pugna con el Maestro. Los ojos de Santos Juliá brillaban con las réplicas y contrarréplicas. Al parecer, el juez Garzón había escrito un auto demasiado polémico y algo inexplicable en el caso de los crímenes del franquismo. Durante una hora el Maestro Juliá y Olga Figueredo polemizaron acerca de la prescripción de los crímenes, de la justicia y la reparación. De la verdad de nuestro momento y de las verdades que nos precedieron. Que nos precederán. Que dejaremos. Salimos del restaurante felices y repletos. Literalmente. El Maestro sonreía mientras caminábamos por los hermosos jardines del Real Sitio. Felices y orgullosos. Habíamos asistido a otra conferencia. Bendito Garzón. Bendito Cordero.

sábado, 26 de marzo de 2011

Nuevo libro de Ángel Herrerín López


Ya tenemos en las librerías el último trabajo del profesor del Departamento de Hª Contemporánea, Ángel Herrerín López. Esta monografía, titulada Anarquía, dinamita y revolución social, lleva a los lectores al momento en que el anarquismo despertó en España a finales del XIX y principios del XX, mostrándonos también la eclosión del terrorismo libertario que transformó la vida social de algunas ciudades como Barcelona y condujo al nacimiento del gran sindicato del anarquismo español, la CNT.

Con una prosa directa y ágil, el profesor Herrerín nos llevará desde los asesinatos de Cánovas del Castillo, Sidi Canot e incluso del rey Humberto I de Italia hasta los atentados contra las multitudes como el del Liceo o el del Corpus de Barcelona, concluyendo así un viaje a través del anarquismo y la violencia política que engendró, iniciado en el magnífico trabajo dirigido por este prestigioso historiador junto con el gran Juan Avilés, Catedrático de Hª Contemporánea de la UNED, titulado El Nacimiento del Terrorismo en Occidente (2008).


El libro se presentará el próximo mes de mayo y ya está a la venta en multitud de librerías de todo el país y en la web de los libros de la Catarata, enlazada a este post.


No perdáis la oportunidad de leer este estupendo y definitivo trabajo.

jueves, 24 de marzo de 2011

PERSONAJES PARA ENTENDER UNA GUERRA


El próximo viernes 1 de abril da comienzo el simposio 75º Aniversario de la Guerra Civil Española con la conferencia inaugural impartida por el prestigioso catedrático de la UNED, Santos Juliá sobre Manuel Azaña, empezando así el acto central del simposio, llamado Personajes para entender una guerra. A lo largo del año, además de Santos Juliá, José Andrés Rojo, Enrique Moradiellos, Julio Gil-Pecharromán, Juan Avilés, Paul Preston, José-Carlos Mainer e Irene Lozano nos acompañarán en salón Siglo XXI del Excmo. Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso.

domingo, 13 de marzo de 2011

Impresionante Simposio en el Real Sitio de San Ildefonso



Parece increíble que el esfuerzo de unas pocas personas haya conseguido sacar adelante un proyecto tan especial. Desde hace año y medio, el CIGCE, presidido por Eduardo Juárez Valero, y el profesor del Departamento de Hª Contemporánea de la UNED, Ángel Herrerín, se han dejado la piel tratando de organizar en el Real Sitio de San Ildefonso un seminario sobre la Guerra Civil Española a través de las personas que la protagonizaron.
El próximo día 1 de abril empieza el Simposio con la conferencia inaugural impartida por el prestigioso catedrático Santos Juliá. El acceso a las conferencias y a todas las actividades del simposio es GRATUITO. No podía ser de otro modo pues, si está financiado por el Ministerio de la Presidencia, ¿cómo podríamos cobrar a los interesados? Las subvenciones deben revertir en el ciudadano que las propicia con sus impuestos. No muy lejos de mis pesadillas, algunos reciben subvenciones y cobran por los productos generados por éstas. Qué mundo, amigos. Qué atajo de sinvergüenzas...

En cualquier caso, imposible sería haber llevado a cabo un proyecto como éste sin el trabajo y dedicación de los guerreros del CIGCE: Juan Bellette, Ricardo Ramos, Pilar Escudero, Teresa Cantalejo, Mónica Rodríguez, Mariángeles Escudero y Toñi Tapias. Espero que todos disfrutéis con los actos del Simposio.

Yo me sentaré y respiraré aliviado.

lunes, 20 de diciembre de 2010

El cuento de navidad de Paulo Coelho

El pino de St. Martin
Un día antes de Navidad, el cura del pequeño pueblo de St. Martin, en los Pirineos franceses, se preparaba para celebrar la misa, cuando empezó a sentir en el aire un perfume delicioso. Era invierno, y hacía mucho que las flores habían desaparecido, pero allí estaba ese aroma tan agradable, como si la primavera se estuviese adelantando.

Intrigado, salió de la iglesia para buscar el origen de semejante maravilla, y acabó encontrando a un muchacho sentado frente a la puerta de la escuela. Junto a él, había una especie de árbol de Navidad completamente dorado.

- Pero, ¡qué belleza de árbol! - dijo el párroco -. ¡Con ese aroma divino que desprende, parece que ha tocado el mismísimo cielo! ¡Y está hecho de oro puro! ¿Dónde lo conseguiste?

El joven no reaccionó con especial alegría a los comentarios del religioso.

- Es cierto que este árbol, como usted lo llama, cada vez ha ido pesando más mientras lo cargaba hasta aquí caminando, y que las hojas se han puesto duras. Pero eso no puede ser oro, y me da miedo pensar en lo que dirán mis padres cuando vean lo que les traigo.

El muchacho relató entonces su historia:

- Hoy por la mañana salí hacia la ciudad de Tarbes para comprar un árbol de Navidad con el dinero que mi madre me había dado. Pero ocurrió que, al cruzar un poblado, vi a una señora mayor, sola, sin familia con quien celebrar la gran fiesta de la Cristiandad, y le di un poco de dinero para la cena, confiado en que luego sabría arrancarle un descuento al vendedor de la floristería.

"Al llegar a Tarbes, pasé frente a la gran prisión, y había allí algunas personas esperando la hora de la visita. Estaban todos tristes, pues iban a pasar esa noche lejos de sus seres queridos. Escuché que algunas de estas personas comentaban que ni siquiera habían conseguido comprar un pedazo de tarta. En ese mismo momento, impulsado por ese romanticismo que tienen los de mi edad, decidí compartir mi dinero con esas personas que lo necesitaban más que yo. Apenas guardaría una mínima cantidad para el almuerzo. Como el florista es amigo de mi familia, seguro que me daría el árbol, a cambio de que yo trabajase para él durante la semana siguiente, pagando así mi deuda.

"Sin embargo, cuando llegué al mercado me enteré de que el florista que conocía no había ido a trabajar. Intenté por todos los medios que alguien me prestase dinero para comprar el árbol en otro lugar, pero fue imposible.

"Me dije a mí mismo que conseguiría pensar mejor con el estómago lleno, así que me dirigí a una fonda, pero se me cruzó un niño que parecía extranjero y me preguntó si podía darle alguna moneda, pues llevaba dos días sin comer. Imaginando que el niño Jesús alguna vez también debió pasar hambre, le entregué a este otro lo poco que me quedaba, y me volví para casa. En el camino de regreso, le rompí una rama a un pino, y luego intenté retocarla, como podándola, pero fue poniéndose así de dura, que parece de metal, y no se parece ni de lejos al árbol de Navidad que mi madre está esperando.

- Pequeño amigo - dijo el cura -, el perfume de este árbol tuyo no deja lugar a dudas: ha sido tocado por los Cielos. Déjame contarte lo que falta de tu historia:

"En cuanto te alejaste de aquella señora, ella inmediatamente pidió a la Virgen María, madre como ella, que te devolviese de alguna manera el favor recibido. Los familiares de los presos pensaron que se habían encontrado con un ángel, y rezaron agradeciéndoles a los ángeles las tartas que consiguieron comprar. Y el niño con el que te cruzaste, por su parte, le dio las gracias a Jesús por haber saciado su hambre.

"La Virgen, los ángeles, y el propio Jesús escucharon las peticiones de toda la gente a la que ayudaste. Cuando rompiste la rama del pino, la Virgen puso en ella el perfume de la misericordia. Mientras caminabas, los ángeles iban tocando sus hojas, transformándolas en oro. Por último, con todo ya concluido, Jesús examinó el trabajo, lo bendijo, y a partir de ahora, a quien toque este árbol de Navidad se le perdonarán los pecados y se le cumplirán los deseos.

Y así ocurrió. Cuenta la leyenda que el pino sagrado aún se encuentra en St. Martin; pero su poder es tal que su bendición alcanza a todos los que ayudan al prójimo en la víspera de la Navidad, por muy lejos que se encuentren de este pequeño pueblo de los Pirineos.

(inspirado en una historia jasídica)