Sentada junto al timón, la hermosa genovesa pierde el tiempo.
Mira el horizonte. Escruta las brumas. Aparta divertida los mechones de cabello que juguetean con su nariz.
¿Qué hacer? ¿Cómo cambiar mi vida?
La jarana en la cubierta la obligan a perder su objetivo. Martos está bromeando con los compañeros. Levanta la mirada. Un instante. Sus ojos se encuentran.
Oona devuelve su mirada al inagotable océano.
Nadie puede ayudarla.
Su vida, su familia... Todo quedó atrás.
Todo queda atrás. Si uno quiere... Si uno quiere de veras. ¿Qué es la familia? ¿Qué son los amigos?
Un ruido la sobresalta. Uno de los marineros del Bucéfalo arroja un balde por la borda.
Oona vuelve a pensar en los ojos del navarro mientras más baldes vomitan sobre el mar.
Curiosa metáfora, ¿verdad, amigo?
lunes, 27 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario